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Cierre de Agua y Luz :: Navegaciones en-red-adas por la lic. Fabiana Perez
Publicado por Objeto a :: 24-Sep-2009 15:29:08


El miércoles 23 de septiembre, dentro del marco de la Semana del Arte, cerró la segunda edición de Arte y Tecnología, que nuevamente curada por la Historiadora de Arte Graciela Taquini aunó a una selección de artistas visuales para que presentaran propuestas artístico tecnológicas en torno a las poéticas del agua y la luz siguiendo el camino iniciado décadas atrás por el Maestro Gyula Kosice.

La muestra fue acompañada por una nutrida agenda de extensión cultural organizada por Objeto a que contó con diversidad de propuestas, dentro de las mismas nos estuvo acompañando la Lic. Fabiana Perez, a continuación los dejamos con la reflexión que presentó. En el link que dejamos a continuación pueden acceder a su blog donde encontrarán una serie de links de gran interés para consultar:http://interconectarte.wordpress.com/2009/09/03/navegaciones-en-red-adas/

Hablar de redes hoy puede resultar una invitación a explorar recorridos que multipliquen anacrónicamente las líneas de entretejido que ellas suponen. Me gusta pensar a la red, a la Web como metáfora de vacíos y nudos entrelazados, como aparejo de pesca, como atrapa navegantes, como dispositivo no sólo tecnológico sino también como mecanismo relacional de operadores y operaciones conceptuales, afectivas, sociales, políticas…culturales al fín.

No casualmente, navegando en la red me encuentro con algunas nociones de dispositivo que transitan por estos entre otros lugares. Una de ellas se lanza en palabras de Giorgio Agamben por los siguientes cursos: “…llamaré literalmente dispositivo a cualquier cosa que tenga de algún modo la capacidad de capturar, orientar, determinar, interceptar, modelar, controlar y asegurar los gestos, las conductas, las opiniones y los discursos de los seres vivientes. No solamente, por lo tanto, las prisiones, los manicomios, el panóptico, las escuelas, la confesión, las fábricas, las disciplinas, las medidas jurídicas, etc…cuya conexión con el poder es en cierto sentido evidente, sino también la lapicera, la escritura, la literatura, la filosofía, la agricultura, el cigarrillo, la navegación, las computadoras, los celulares y -por qué no- el lenguaje mismo, que es quizás el más antiguo de los dispositivos, en el que hace millares y millares de años un primate -probablemente sin darse cuenta de las consecuencias que se seguirían- tuvo la inconciencia de dejarse capaturar.”

Entre aquellos cruces de conceptos y en una frecuencia muy cercana Michel Foucault dice al referirse a dispositivo “Lo que trato de indicar con este nombre es, en primer lugar, un conjunto resueltamente heterogéno que incluye discursos, instituciones, instalaciones arquitectónicas, decisiones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, enunciados científicos, proposiciones filosóficas, morales, filantrópicas, brevemente, lo dicho y también lo no dicho, éstos son los elementos del dispositivo. El dispositivo mismo es la red que se establece entre estos elementos.”

Visitadas y revisitadas así las cosas, las redes tendrían su larga historia de tejidos, si consideramos ya al lenguaje como uno de los primeros modelos de estructura reticular. ¿No somos acaso (teoría psicoanalítica mediante) sujetos de un lenguaje, de un entramado de significancias en red que se tejen, nos tejen y entre-tejen culturalmente? Vuelvo a retomar ciertos hilos entrelazados hasta aquí: redes, dispositivos, entre ellos, navegación, computadoras, celulares y lenguaje, así en el orden en el que (presiento), no casualmente, G. Agamben los mencionó en uno de los anteriores párrafos citados

Vayamos entonces a indagar un poco más en los espacios interconectados de Internet, de la Web, del redimensionado Ciberespacio tecno/virtual. Sitio de tránsito de navegantes o internautas, de imágenes, contenidos multimediales e imaginarios diversos en constante tráfico de cirulación. Los navegantes de y por tantísimas redes, bitácoras, blogósferas y otros ciber-sitios, traemos a estos hiperconectados recorridos metáforas de viajes por contexos acuosos y/o aéreos intergalácticos, performatizando otros modos de hacer gravitar las voces y los cuerpos reconfigurados. Virtuales sí, no físicos, aunque más que ausentes, telepresentes.

Pero volvamos a revisar los sentidos de esas metáforas que hablan de otras gravitaciones y circulaciones, en otros tiempos y espacios. Hace aproximadamente un mes atrás, en un programa especial televisivo titulado Hacia la luna, entre algunas secuencias de imágenes de navegaciones espaciales y entrevistas, un astronauta comentaba algo acerca de los primeros ensayos para poner el cuerpo a flotar en aquellos territorios. Una vez fuera de la nave se hacía casi imposible ejercer algún control sobre sus movimientos de un modo más o menos similar a los acostumbrados en tierra firme.
Fue entonces cuando las experiencias de adiestramientos físicos corpóreos por parte de los astronautas, se llevaron a cabo bajo el agua, al haberse reconocido que no existía otro medio como el acuoso capaz de acercarse a la sensación antigravitacional sufrida por los primeros navegantes galáctico espaciales lanzados al encuentro lunar. Unos días después en un ciclo de encuestas callejeras, un programa lanzaba al aire la opinión diversa de transeúntes de la ciudad de buenos aires sobre cómo recordaban aquel inolvidable 20 de Julio de 1969 en el que los tripulantes del Apolo 11 al fin lograron el primer alunizaje. Una mujer recordaba que al día siguiente, ella y todos sus compañeros en la escuela a pedido de la maestra, graficaron el espacial acontecimiento. Todos habían dibujado una pantalla de TV y en ella como escenario, la llegada del primer hombre a la luna. Descripción de una memoria que de un modo u otro configura y se configura en imaginarios siempre asociados a algún tipo de dispositivo, en este caso al de la TV, dispositivo tecnológico que sin dudas, en aquel entonces, conformaba un potente aparato de reformateo de la mirada.
Configuraciones quizás muy en sintonía a ciertos sentidos delineados por el pintor Francis Bacon en entrevista con Marguerite Duras, cuando hablaba allí de imaginación técnica diciendo: “Entienda usted, el tema es siempre el mismo. Es el cambio de la imaginación técnica lo que puede “dar vuelta” al tema, el sistema nervioso personal. Imagine escenas extraordinarias, esto carece de todo interés, desde el punto de vista de la pintura, esto no es imaginación. La verdadera imaginación está construida por la imaginación técnica. El resto es la imaginación imaginaria, y esto no lleva a ninguna parte”.

Continuemos entonces por rutas de imaginaciones técnicas que nos sigan llevando hacia algún lado, y ya que sumamos arte a las redes que aquí se tejen podríamos ir por un momento a visitar la Ciudad Hidroespacial de G. Kosice que en sus delineamientos conjuga agua, arte, tecnologías como dispositivos al servicio de la imaginación, alunizajes, viajes y circulaciones anfibias

“Proponemos concretamtente la construcción del hábitat humano, ocupando realmente el espacio a mil o mil quinientos metros de altura, en ciudades concebidas ad-hoc, con un previo sentimiento de coexistir y otro diferenciado “modus vivendi”. La arquitectura ha dependido del suelo y las leyes gravídicas. Dichas leyes pueden ser utilizadas científicamente para que la vivienda hidroespacial pueda ser una realidad, es decir viable desde el punto de vista tecnológico. Intentar la construcción de algunas viviendas, como un ensayo previo para llegar paulatinamente a la “Ciudad Hidroespacial” propiamente dicha. La opinión de algunos astrofísicos e ingenieros espaciales coinciden en qeu tomando agua de las nubes y descomponiéndola por electrólisis, es posible utilizar el oxígeno para respirar y el hidrógeno introducido en una máquina de fisión nuclear proporcionaría energía más que suficiente. Energía capaz de mantener suspendido el hábitat incluido su desplazamiento, mientras otras opiniones se refieren a la posibilidad de cristalización del agua y derivarla hacia una polimerización que la cualifique energéticamente. (…)

Apunta asimismo a una apertura del arte, pues nuestra civilización entra en la etapa postindustrial. Se propone pues, un arte de todos y no un arte para todos. Al superar todo intermedarismo, el arte se integra tácitamente al hábitat, se disuelve en él y en la vida, es su presentación, su “modus vivendi”. Los luagares creados con sentido de síntesis y vida comunitaria son sus extensión. ¿Para qué, entonces, la pintura, la escultura, en definitiva el “objeto”, si todo ello ya está contenido en la viviendo ocupando el espacio, el recorrido interno de ese espacio, el volumen, el color, el movimiento? (…) disolver el arte en la vivienda y en la vida misma es preanunciar síntesis e integración (…)

Hidroespacializar, aterrizar, amerizar, alunizar, venusizar, tender posteriormente conexiones galácticas e interplanetarias atravesando años luz, serán alternativas multiopcionales. Habrá lugares para tener ganas, para no merecer los trabajos del día y la noche, para alargar la vida y corregir la improvisación, para olvidar el olvido, para disolver el estupor del por qué y para qué y tantos otros lugares como nuestra inagotable imaginación amplifique y conciba.” (Bs. As 1971)
Sin dudas, este mega proyecto anfibio de Kosice no hace más que continuarse e interconectarse con nuestros actuales modos de vivenciar una realidad y una sensibilidad contemporánea atravesada por prácticas socio culturales que contínuamente linkean contextos digitales y físico materiales. El arte no es ajeno a estos movimientos circulatorios, y como lo enunciaban y anunciaban varias décadas atrás el el ready made de M. Duchamp (1958) “Eau & Gaz au tous les étages” (”Agua y gas en todos los pisos”) o “La conquista de la ubicuidad” (1928) de Paul Valéry, innumerables modos y haceres artísticos llegan y se desplazan hoy, a y con nosotros, en nuestros ambientes más cotidianos, fluyendo como agua, electricidad, luz o gas, viajando en y a través de tantísimas redes y dispositivos tecnológicos que se diseñan sobre sentidos trazados por una larga historia de imaginaciones técnicas
Retomando palabras de P. Valéry: “Tal como el agua, el gas o la corriente eléctrica vienen de lejos a nuestras casas para atender nuestras necesidades con un esfuerzo casi nulo, así nos alimentaremos de imágenes visuales o auditivas que nazcan y se desvanezcan al menor gesto, casi un signo. Así como estamos acostumbrados, si ya no sometidos, a recibir energía en casa bajo diversas especies, encontraremos muy simple obtener o recibir también esas variaciones u oscilaciones rapidísimas de las que nuestros órganos sensoriales que las recogen e integran hacen todo lo que sabemos. No sé si filósofo alguno ha soñado jamás una sociedad para la distribución de Realidad Sensible a domicilio.”

Parafraseando a G. Kosice en su manifiesto La ciudad Hidroespacial: arte circulando integrado al hábitat disuelto en la vivienda y la vida misma, en una suerte de síntesis e integración móvil. Porque quizás hoy más que nunca la propuesta conceptual y práctico/artística de Kosice encuentre un multiplicado y en-red-ado campo de resonancia. Es así como en una entrevista publicada en la entrega Nº 64 de la Revista G7, bajo el título “La poetización del mundo”, Kosice en respuesta a la pregunta “¿Cómo quisiera que interpreten su obra?”, responde: “Con una mirada poéticamente válida, en la que la visión del mundo no esté en mi obra sino en lo que debe devenir. Por otro lado, me interesa que se entienda que, con el uso del agua, la luz y el movimiento, siempre propuse una visión, aunque acotada de la realidad.”

Nuevamente un sentido de arte y sus efectos desbordados de cualquier enclave en un sitio único y estático, una apuesta a la puesta en circulación, a una poética de diseminación en y hacia tiempos y espacios móviles. Pero sigamos y nos preguntemos más todavía, ¿cómo son esas circulaciones del arte hoy en momentos de reconfiguradas formas culturales y tecnosociales, cuáles son sus velocidades, qué otros contextos generan en sus recorridos?
En su texto “Las auras frías”, José Luis Brea cursa algunos trayectos que van por ciertas pistas indicando esos otros sentidos. Partiendo de algunos supuestos sobre una modernidad que postulaba la desaparición del aura de “la obra de arte” (”sacra”, única, original) en la época de su reproductibilidad técnica anunciada por W. Benjamin, Brea cambia los índices de temperatura e inaugura a fines de siglo XX una era posaurática, de auras no desaparecidas, sino mejor frías. Habla de un tránsito del “viejo aura elevado por la fe, a la fría decisión seducida de participación ceremonial en el consenso mediático, eléctrico, que da nuevo signo a la experiencia estética” Una posaura descentrada, excéntrica, fluída y multiplicada por “efecto y determinación tecnológica”, pero y a la vez “cumplimiento de un destino querido, logro de un programa: el de la vanguardia radical”. Continúa luego en otros párrafos por fríos y veloces recorridos:
” (…) El aura va a ser ya sólo el sentido: un efecto que se genera en la velocidad circulatoria, en la comunicación. A partir de ahora, sólo eso: y nunca más un efecto de creencia. Sino un efecto sometido a reglas versátiles de producción y desciframiento que dependen de la roturación variable de los trazados circulatorios. El hecho de que en nuestros días la complejidad de esos trazados haya aumentado de modo tan salvaje, exponencialmente, carece de otro efecto que el de no hacer descartalbe ningún futurible, ninguna posibilidad. Ni siquiera es obvio, la de la restauración reaccionaria del sueño aurático, la de la reconstrucción de régimen de sacralidad de relación con la obra. Es por ello que el establecimiento de un régimen frío, posaurático, es no sólo destino: sino también vocación, opción programática, decisión política. Apuesta por un reservarse y reservarle a la obra la sola virtud de un aura fría -no sin algo de fuego fatuo- cuyo destino, cuyo sentido, se juegue cada vez en dados que siempre habiten los aires, en trayectoria “definitivamente inacabada”. Dados que vuelan todavía, cada vez, sin que ninguna efectuación, ningún resultado -ninguna obra- suspenda ese movimiento. Es el movimiento -y no su resultado- lo que nos interesa, lo que interesa al sentido. Cualesquiera datos sobre la situación del sistema no harán otra cosa que indicar las direcciones más probables en que éste buscará su reposo instantáneo. O apariencia alegórica, lugar provisional del un aura. Efímera, cinética, fría (…)

Aura fría, como ese eco, sombra breve, que en el interior de la retina reverbera impreso cuando el ojo se aparta ya de alguna luz que casi no llegó a ver.

¿Lo hizo? -pregunta desde lo oscuro.”
Es así como podríamos entender, percibir ciertas “políticas y funcionamientos estéticos y/o artísticos” hoy. Siguiendo algunos de esos sentidos circulatorios, proponiendo diversas direcciones y posibilidades para la producción, difusión y recepción de las artes. Partiendo de nociones expandidas de red, redes y dispositivos, de tecnologías en asociación a una imaginación técnica, a imaginarios previos que hacen de ellas herramientas, aplicaciones definidas en sus usos, por usuarios y/o prosumidores en contextos de interactividad e interconexión.
Pero para bajar algunas líneas más de enlace sobre estos recorridos hasta aquí, podríamos ir por un atajo hasta una red de artes (visuales y literarias) como DeviantART.com, que ya desde su propio nombre anticipa una convocatoria virtual de arte anunciado como “desvío”, como circulación o trayecto, pero desfasado, corrido hacia otras vías alternativas de viaje
Un sitio que podría percibirse también como poetización de una red, que ancla en modelos de o elementos de redes sociales tecno-virtuales pero dirigida al encuentro en pactos que privilegian el desplazamiento. Allí donde el material artístico que cada deviant/artist sube y comparte “se ilumina” en una efímera y titilante aura fría, al ritmo de la cantidad de veces que se multiplica en las galería de favoritos de otros tantos productores/receptores, en las cuentas de amigos o en la lista de “desviaciones” de quienes siguen cada nueva actualización o subida de material a compartir, agregándose a la lista de Watchers del sitio que siguen y “observan”.

Y para terminar (provisoriamente) en algún otro desvío, retomemos algunas rutas anfibias y vamos por otras “auras frías”, otras aguas, otras navegaciones y exploraciones. Les dejo aquí unos links a Freezer Ballet (video objeto – Gabriel Rud), “Auto-retrato en ruído blanco” (video objeto – Paula Senderowicz), dos piezas que actualmente forman parte de la muestra “Agua y luz; poéticas tecnológicas hacia el fin de la década” en Objeto a y el trailer oficial del documental Hielos Míticos. Una película que navega interconectando las realidades virtuales del cine, las subjetividades de un grupo de pioneros exploradores antárticos lanzados a una aventura, en su momento increíble, y los casi irreales territorios azules helados de un sur, muy al sur.  Lic. Fabiana L. Perez

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